Seres Traviesos

© 2004, Óscar Barquín Ruiz
EL PECU
Este "pájaro de cuenta" que anuncia la primavera y que sabe que moza se casará y cuál no, abandona Cantabria en los alrededores de la fiesta de San Juan con una cereza en el pico.

Dicen que fue primero un crío muy malo y desobediente, tan distraído en la escuela que nada más aprendió la "p" y la "q". Como castigo, quedó transformado en un cuclillo que repite sin cesar ambas letras cuando canta: "¡Pe-cu, pe-cu, pe-cu...!"

EL TRENTI
Criatura formada de hojas, musgos y raíces. Durante el invierno duerme en las torcas, y en verano, bajo los árboles. Se alimenta de panojas y endrinas, pero no bebe agua pués es veneno para él. Es un ser muy bromista y travieso que se divierte escondiéndose al atarcecer en los bardales para tirar de las faldas de las muchachas y pellizcarles las pantorrillas escapando después entre las zarzas dando volteretas.
EL TRASGU
Este travieso duende se caracteriza por ser cojo y vestir con cortezas de aliso, puestas por el reves, cosidas con hiedra.

Durante el día sube a los árboles y lanza chinitas a la gente, burlándose de ellos.

Por la noche baja por la chimenea, revolviendo y escondiendo las cosas para que nadie las encuentre, imita los sonidos de todos los animales de la cuadra y asusta a quien duerme con sus ayes y risotadas.

TENTIRUJU
Enano vestido de rojo y tocado con una boinuca de rabo tieso, a quien una hechicera transporta por los aires allí donde haya muchachas obedientes y buenas, para que este diablejo intente que dejen de serlo, sirviéndose para ello del poder de la mandrágora, planta embrujada con raíz de forma humana.

Asi, cuando una mozuca se vuelve descarada de la noche a la mañana, se dice: "¡Esa ya tropezó con el Tentiruju!"

TRASTOLILLO
Duendecillo alocado, enredador y burlón, que vive en las moradas de los hombres. Cubierto de pelusa, luce rabuco y cuernos chiquitines, siendo su principal afición cerner la harina - fuera de la artesa, claro - por lo que también recibe el nombre de "Diablillo Cernedor".

Otras de sus travesuras preferidas son beber la leche, aflojar las tarabillas los días de viento y requemar los guisos. Luego, muy hipocrituca, finge lamentarse por el estropicio que ha causado.

LOS CUINES DE SILIÓ
Se trata de los enanos también llamados "Familiares" que actúan por parejas haciendo el bien, especialmente a los niños, a quienes divierten con sus piruetas, muecas y gracioso gañir de cerditos recién nacidos.

Visten una capucha encarnada y botines blancos como la nieve. Se sabe de "Familiares" semejantes en Polaciones, mientras que en Valdáliga son blancos y color de cereza y sólo se muestran a los inocentes.

DUENDE DE LOS EXTRAVÍOS
Este pequeño duende siempre va deprisa, cuestas arriba y cuestas abajo, calzado con corizas de piel amarilla o con zapatones de madera de fresno y suela de piedra.

Porta una honda y un catalejo con el que ve las cosas más lejanas y con el que ayuda a las personas buenas a encontrar los objetos que han perdido, pero no socorre a quienes tengan mala intención, burlándose de estos desde su escondite en la espesura.

IJANAS DE ARAS
Estos seres femeninos, revoltosos y glotones, saquean las colmenas y entran en las viviendas a robar comida. Luego se hartan de agua, bebiendo de bruces en los regatos. Van desnudas y todas tienen un pecho enorme que voltean sobre el hombro derecho.

El cura de San Pantaleón decidió acabar con ellas mandando prender fuego a las cuevas donde vivían, pero al poco ellas regresaron, dispuestas a quemar las casas del vecindario empezando por la del cura.